Nuestro Territorio
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"Cuna del Urriellu, senda del Cares, esencia de montaña"

Un concejo de alta montaña en el corazón de los Picos de Europa

Cabrales es un concejo de alta montaña situado en el extremo suroriental de Asturias. Aunque no tiene salida directa al mar —la Sierra del Cuera lo separa del Cantábrico—, su nombre es ampliamente conocido dentro y fuera de la región gracias a un paisaje de enorme fuerza y belleza, dominado por grandes cumbres, profundos desfiladeros y valles encajados que lo convierten en un destino privilegiado para el turismo de naturaleza y montaña.

Limita al norte con el concejo de Llanes, al oeste con Onís, al este con Peñamellera Alta y con los territorios cántabros de Tresviso y Camaleño, y al sur con el concejo leonés de Valdeón. Esta posición, entre Asturias, Cantabria y Castilla y León, refuerza su carácter de territorio de transición y de paso natural hacia los Picos de Europa.

 

Un relieve espectacular y muy diverso

Con una superficie de algo más de 238 km², Cabrales presenta una topografía marcadamente montañosa. Más de la mitad de su territorio forma parte del macizo central de los Picos de Europa, declarado Parque Nacional en 1995, lo que convierte a este espacio en una de las mayores áreas protegidas de España.

El resto del concejo se reparte entre la depresión prelitoral asturiana, recorrida por los ríos Casaño y Cares, y la vertiente meridional de la Sierra del Cuera, donde se asientan algunos de los pueblos cabraliegos, como Arangas, Asiegu o Puertas.

Desde Arenas de Cabrales, el río Cares marca una de las principales puertas de acceso a los Picos. Remontando su curso se suceden sierras, gargantas y valles cada vez más estrechos hasta alcanzar las zonas de mayor altitud, donde se alzan algunas de las cumbres más emblemáticas del norte peninsular. Aquí destacan el Torrecerredo, con 2.648 metros, punto más alto del macizo, y el Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes, icono del alpinismo y símbolo indiscutible del paisaje cabraliego.

Cabrales incluye además un pequeño sector del macizo oriental de los Picos de Europa, el único dentro del territorio asturiano, con montañas de gran altitud pero un relieve generalmente más suave que el del macizo central.

 

Un paisaje modelado por la roca y el agua

Paisaje modelado por la roca y el agua

La geología del concejo está dominada por las calizas del Carbonífero, organizadas en grandes escamas que forman impresionantes murallas naturales. Sobre este sustrato, la acción del agua ha creado un característico paisaje kárstico, con lapiaces, dolinas, jous y profundos desfiladeros, como los del Cares o el Duje.

En las zonas más altas, los antiguos glaciares dejaron su huella, completando un relieve abrupto y muy singular, que explica la abundancia de formas espectaculares y la riqueza paisajística del territorio.

Junto a los Picos de Europa, la Sierra del Cuera constituye otra de las grandes unidades paisajísticas del concejo. En su parte alta predominan las plataformas calizas perforadas por numerosas depresiones que actúan como grandes áreas de absorción de agua, dando lugar a manantiales y a una densa red de pequeños valles que descienden hacia las zonas habitadas.

 

 

 

Ríos, gargantas y aguas cristalinas

A pesar de las abundantes precipitaciones, la red hidrográfica de Cabrales es irregular, ya que gran parte del agua se filtra a través de las calizas y circula de forma subterránea. Aun así, el concejo cuenta con algunos de los ríos más conocidos y espectaculares de Asturias.

El río Cares atraviesa el territorio excavando una de las gargantas más emblemáticas del norte peninsular y recibe las aguas del Duje poco antes de llegar a Poncebos. En Arenas cambia su rumbo para continuar hacia Panes, donde se une al río Deva. El Casaño, el único río íntegramente asturiano del concejo, riega las vegas de Carreña y Poo de Cabrales antes de desembocar también en el Cares.

Estas aguas, limpias y de color claro por el sustrato calizo, han sido tradicionalmente aprovechadas para el riego, el abastecimiento, la producción de energía hidroeléctrica y la pesca, especialmente del salmón.

 

 

Un clima de montaña con fuertes contrastes

Clima de montaña con fuertes contrastes

El clima de Cabrales está claramente condicionado por su relieve. Las diferencias entre las zonas altas y los valles son notables, tanto en temperaturas como en precipitaciones. En la alta montaña, las lluvias son más abundantes y gran parte de ellas caen en forma de nieve, lo que dificulta el acceso durante buena parte del invierno. En los fondos de valle, el clima es más suave, con inviernos moderados y veranos templados.

Estos contrastes climáticos influyen de forma directa en el paisaje, el uso del territorio y el modo de vida tradicional.

 

 

Una vegetación rica y contrastada

La vegetación de Cabrales refleja perfectamente la diversidad de su relieve y su clima. En las cumbres más altas dominan los pastizales y el matorral de montaña, que cubren majadas, puertos y brañas. A menor altitud aparecen extensos bosques caducifolios de robles, hayas, castaños, fresnos y tilos, especialmente en las umbrías.

En las laderas más soleadas prosperan especies de carácter más mediterráneo, como encinas y madroños, mientras que en las zonas cuarcíticas son frecuentes los pinares acompañados de brezos, tojos y helechos.

A pesar de las talas sufridas en el pasado, Cabrales conserva importantes ejemplos de bosques comunales, testimonio de una gestión tradicional del territorio que ha permitido mantener un paisaje de gran valor ecológico y cultural.

Una Vegetación rica y contrastada

 

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